"Diarios De Motocicleta: Notas de viaje por América Latina" ("The Motorcycle Diaries: Notes on a Latin American Journey") by Ernesto "Che" Guevara

 

 

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Ed. Ocean Press,2004

 

Review by Victoria Fernandez

 Como el mismo título afirma, Diarios de motocicleta relata el viaje de Ernesto Guevara que comenzó junto a su amigo Alberto Granado con el propósito de conocer América Latina y satisfacer el sentido aventurero de dos jóvenes intrépidos.

Tengo que confesar que tras haber visto la excelente película que basada en estas notas ha realizado el Director Walter Selles, el libro a veces se te cae de las manos, sobre todo en sus comienzos, recargado de descripciones fallidas, pretenciosas y románticas, propias del jóven que se inicia en el difícil arte de escribir. Con la práctica, y la madurez que un viaje de esta envergadura proporciona a velocidades vertiginosas, la prosa del jóven Guevara mejora considerablemente y podemos disfrutar con sus reflexiones, desventuras y descripciones de las gentes y paisajes que encuentra en su largo camino.

El audaz viaje comienza en Córdoba(Argentina) en Diciembre de 1951 y terminará en Caracas en Julio de 1952. Alberto acaba de licenciarse como médico y al asmático Ernesto le falta un año para completar sus estudios en idéntica disciplina. Atravesarán Argentina, Chile, Perú, Colombia y Venezuela. Los planes de viaje incluían una moto, La Poderosa , con la que sufrieron todo tipo de vicisitudes y tuvieron que dar por muerta en Chile. Su paso por Argentina y Chile parece no les trajo grandes complicaciones. Las anécdotas son divertidas,el tono amable y la hospitalidad que reciben en ambos paises digna de agradecimiento.

Considero Perú el trance más difícil para nuestros jóvenes aventureros y el más impactante. A lo largo de todos los pueblos que atraviesan en su camino, la cultura indígena, y la pobreza casi indescriptible del indio con el que ni siquiera pueden comunicarse, se les revela con todo su dramatismo. El mítico "Che" empieza a confeccionar su ideario revolucionario como única manera de luchar contra las terribles injusticias que evidencia consistentemente durante todo el viaje.

No tienen un mísero peso para comer o dormir, pero el sufrimiento no les afectará en su determinación de continuar viaje "a como de lugar." Algunas noches se alojan en hospitales o en comisarías, otras les sorprenderán a mitad de camino entre dos poblaciones y tendrán que pasarla andando para no morir de frío. Los traslados los realizan por lo general en camiones de mercancías que se apiadan de los pobres "doctorcitos " que no tienen donde caerse muertos. Las páginas se consumen en la repetición continua del que viaja sin dinero e invierte ingenio y tiempo para satisfacer sus necesidades básicas como son la comida y la búsqueda de un lugar más o menos abrigado para pasar la noche.

Las descripciones de los sobrecogedores paisajes, de los llanos y de las montañas andinas resultan bastante acertadas. Aun así, el panorama descrito es de tal magnitud que las palabras se nos quedan pequeñas para los que tenemos la suerte de conocer las tierras que describe.

En este sentido la película juega con ventaja, ya que vemos los lugares de los que nos habla el autor en lugar de imaginarlos a través de la palabra.

Guevara asigna varios capítulos del libro a los Andes, la ciudad de Cuzco y Machupichu donde la cultura inca se manifiesta con todo su poderío. Dedica palabras crueles hacia los turistas americanos y los conquistadores españoles, producto de su conciencia antiimperialista y de la política norteamericana hacia sus vecinos del Sur. Apunta asimismo en estas notas juveniles su sueño de una América Latina unida y poderosa y su convicción de que la actual división entre los paises latinos es ficticia y arbitraria.

El resto del viaje desde Perú hasta Venezuela aparecepoco detallado y tiene grandes lagunas, sobre todo si lo comparamos con la sucinta y apasionada descripción del Perú. Posiblemente debido a la falta de fuerzas tanto físicas, recordemos que el asma le ataca con frecuencia, como psíquicas de un viaje apasionante pero agotador. Sólo esta consideración justifica que tampoco se detenga en sus relaciones de camaradería con su amigo ni mencione la despedida. Nos enteramos de la separación porque en las últimas páginas Guevara confiesa que siente como si le faltara algo. Es la ausencia de su compañero de viaje, quien planeó al detalle el itinerario y quien sospecho llevó las riendas de la desmesurada ruta.

Guevara se despide en sus notas con un apasionado alegato político que no tiene nada que ver con el viaje sino con su pensamiento revolucionario. Justamente tituladas Acotaciones al margen, en los tiempos que vivimos nos suenan a viejas y desmesuradas. Sin embargo el hombre que las enuncia como despedida de estas notas lo hace desde el corazón y resuelto a luchar y dar su vida por los desfavorecidos:

 

"Ya siento mis narices dilatadas, saboreando el acre olor de pólvora y de sangre, de muerte enemiga; ya crispo mi cuerpo, listo a la pelea y preparo mi ser como un sagrado recinto para que en él resuene con vibraciones nuevas y nuevas esperanzas el aullido bestial del proletariado triunfante."

 

 

 

Review by Victoria Fernandez

Translated from Spanish by Consuelo Arias

Motorcycle Diaries chronicles the young Ernesto (Che) Guevara's trip through Latin America with his friend and relative Alberto Granado. The two undertook the journey to quench their thirst for adventure while exploring the continent of their birth.

 

Having just seen Walter Salles's excellent film based on the book, I must confess that Guevara's text pales in comparison. The beginning is overloaded with pretentious, romanticized and infelicitous descriptions, typical of a young writer's first difficult steps. With the practice and the maturity that a journey of this magnitude bestows upon the writer at a vertiginous pace, young Guevara's prose improves considerably and by the middle of the book, the reader begins to appreciate the misadventures and the descriptions of people and landscapes Ernesto encounters in his travels.

 

The daring trip begins in Cordoba (Argentina) in December of 1951 and concludes in Caracas in July of 1952. Alberto has just completed medical school and Ernesto has one more year. They travel through Argentina, Chile, Peru, Colombia and Venezuela. The travels plans included a rickety motorcycle they affectionately name " La Poderosa" (The Mighty One) in which they suffered all kinds of accidents until it breaks down completely in Chile. Their passage through Argentina and Chile is not at all problematic: the anecdotes are very funny, and the hospitality of the people  in these countries is quite moving.

 

The young adventurers´sojourn in Peru wields the most impact. The almost indescribable poverty of the indigenous peoples encountered in the villages, with whom Ernesto and Alberto cannot even communicate because the Indians don't speak Spanish, is laid bare for the reader in all its dramatic intensity. The mythical Che begins to configure his revolutionary philosophy as the only way of fighting the omnipresent dreadful injustices in Latin America.

 

Though they barely have money for food and lodging, these comparatively trivial problems do not dissuade them from continuing the trip.

Some nights they stay in hospitals or in local police stations, at times night falls between towns and they have to continue walking to avoid freezing to death. They often travel in cargo trucks with peasants who take pity on the two doctors who don't have a cent. The reader is overwhelmed by page after page describing the difficulty of traveling without money, the constant ingenuity and time devoted to tending to the basic necessities such as food and shelter.

 

The descriptions of the extraordinary landscapes of the plains and Andes Mountains are extremely well rendered. Nevertheless, the panorama is of such magnitude that words seem meaningless to those of us who have had the good fortune to actually experience it. In this respect, the film is at a tremendous advantage, since we see the places rather than imagine them through the prism of words. Various chapters of Diaries take place in the Andes, the city of Cuzco and Machupichu where Inca culture is on display with all its attendant power.

Guevara has cruel words for the American tourists and the Spanish \italic{conquistadores}, because of his anti-imperialist stance and his knowledge of U.S. intervention in Latin America. In these journals, el Che expresses his dream of a united and powerful Latin America and his conviction that the present-day division among the various countries is fictitious and arbitrary.

 

The rest of the trip, from Peru to Venezuela, is not very detailed and there are various lacunae, especially if we compare this to the succinct and passionate descriptions of the Peruvian leg of the journey. Perhaps this can be attributed to an increasing lack of strength, both physical (Guevara had frequent and debilitating bouts of asthma) and psychic, inevitable in this exciting but exhausting trip. This might be the only reason for the fact that neither the deep camaraderie between el Che and his friend Alberto, nor their farewell is mentioned. We only discover the separation because in the final diary entries, Guevara confesses that he feels that something is missing: it is the absence of his dear traveling companion, who planned the trip with great care, and who seemed to be in charge of the overwhelming journey.

 

Guevara concludes his diary with a passionate political diatribe, which  directly relates to his revolutionary ideals. Titled "As an afterthought" it sounds anachronistic and excessive, especially given the times in which we live. However, the man who writes these words as his farewell does so from the heart and he is unwavering in his commitment to the struggles of the disenfranchised:

 

"I feel my nostrils dilate, savoring the acrid smell of gunpowder and blood, of the enemy's death; I brace my body, ready for combat, and prepare myself to be a sacred precinct within which the bestial howl of the victorious proletariat can resound with new vigor and new hope".

 

Steve CannonTribes