"The Glass Palace" by Amitav Ghosh

 

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Review by Victoria Fernandez Cuesta

 

La novela histórica nos ha dejado muchas obras maestras. En este caso Amitav Ghosh coloca a sus personajes de ficción en un lugar y un tiempo determinado y lo hace tan bien, que el lector termina el libro con una idea muy precisa sobre lo que ocurrió en Asia durante la práctica totalidad del siglo XX.

La intención didáctica de la novela se esconde tras una cuidada prosa y una avalancha de acontecimientos, de orden personal o político, que nos mantienen en vilo hasta la última página, como si leyéramos una novela de aventuras con el trágico añadido de que efectivamente todos los acontecimientos en los que se enmarca esta obra han sido reales.

Una de las funciones menos señaladas pero más prácticas de los comentarios sobre libros es informar sobre el mismo al que no va a leerlo. En el caso que nos ocupa debo advertir que las líneas que siguen no van a servir de mucho, dada la enorme cantidad de sucesos, personajes y situaciones, imposibles de concretar en unas cuantas páginas.

Para el lector sería muy conveniente, aparte del imprescindible mapa para ubicar los distintos traslados de los personajes, otro de orden genealógico, ya que a veces uno se acaba despistando en un mar de hijos, nietos, sobrinos, esposas y amantes de distintas generaciones.

Para entendernos creo que podemos dividir esta obra en cuatro grandes áreas temáticas que se conectan habilmente entre sí. La novela empieza con la caída del rey de Burma en Mandalay en 1885 y su posterior exilio en Ratnagiri. Este acontecimiento histórico le sirve al autor para introducir a la primera generación de sus personajes y de paso enseñar al lector la situación de la India y sus países vecinos a finales del siglo IXX. El Imperio Británico explota las riquezas naturales de estos países y comienza a desarrollarse una incipiente industrialización de la que algunos ciudadanos de Burma se beneficiarán. Es el caso de Rajkumar, protagonista absoluto de nuestra historia. En este primer bloque también conocemos a Uma, esposa del recaudador inglés de Ratnagiri y a Saya John, mentor de Rajkumar.

Las vidas de estos personajes y sus respectivas familias conforman una segunda parte. Rajkumar se casa con Dolly, antigua ayudante de los Reyes de Burma y gran amiga de Uma, quien se transformará en una nueva mujer al enviudar y heredar una holgada situación económica.

En la tercera parte, la Segunda Guerra Mundial sirve de catalizador de todos los acontecimientos. Ghosh dedica mucho tiempo a Arjun, soldado que forma parte de la Academia Militar India en la que los ingleses formaban a los oficiales de este país. El conflicto moral y político en que se ven envueltos los soldados hindúes que luchan de la mano del invasor, aparece magistralmente expuesto. No podía ser menos, teniendo en cuenta que el padre del autor era uno de estos oficiales que luchó en la segunda Guerra Mundial. La mayor parte de los militares hindúes sufre también un claro problema de identidad debido a su formación elitista y aislada del resto de sus compatriotas:

 

"What are we? We've learned to dance the tango and we know how to eat roast beef with knife and fork. The truth is that except for the color of our skin most people in India wouldn't recognize us as Indians."

"¿Qué somos ? Hemos aprendido a bailar el tango y sabemos como comer rosbif con cuchillo y tenedor. La verdad es que exceptuando el color de nuestra piel, la mayoría de la gente en nuestro país no nos reconocería como hindúes."

 

La obra concluye en la época contemporánea. La nieta de Dolly y Rajkumar investiga la historia de su familia durante los últimos 100 años y para ello se concentra en localizar a su tío Dani. Lo hallará ya anciano en su estudio fotográfico de Rangoon. Su negocio se llama como esta novela y como la residencia de los Reyes de Burma. "El Palacio de Cristal" comienza con la suntuosidad de la Residencia Real y termina con la modestia de un pequeño estudio fotográfico en Rangoon. Parece que el autor situa a éste último, en tanto que representa el sufrimiento y la nobleza del ser humano, por encima de las riquezas materiales y de la abundancia.

Como afirma Kundera, la grandeza de toda buena novela consiste precisamente en mostrar la complejidad de toda situación, siempre viene a decir que las cosas no son tan simples como parecen. Ghosh insiste continuamente en la diversidad de juicios que un mismo hecho (ya sea histórico o de carácter personal) puede generar. La verdad, como la anguila, se te escurre de las manos, es imposible de hallar porque encontramos infinitas, tantas como reflejos de cristales.

La otra constante de esta magna obra pone de manifiesto los cambios radicales de actitudes y valores que provocan en los seres humanos el paso -o peso- del tiempo y las circunstancias.

La hija mayor de los reyes de Burma queda embaraza del chófer de éstos. Cuando el recaudador inglés le reprocha a la reina el escándalo que provocaría hacer público el desgraciado asunto, la reina le reprende:

 

"You have the insolence to come here and speak to us of scandals? There is no scandal in what my daughter has done. The scandal lies in what you have done to us; in the circumstances to which you have reduded us, in our very presence here. What did my daughters ever do, Collector-sahib, that they should have to spend their lives in this prison? Did they commit a crime? Where they tried or sentenced?"

"¿Tiene usted la insolencia de venir aquí y hablarnos de escándalos? No hay escándalo alguno en lo que ha hecho mi hija. El escándalo radica en lo que ustedes nos han hecho a nosotros, en las circunstancias a las que nos han reducido, en nuestra mera presencia en este lugar.¿Qué han hecho mis hijas para que tengan que pasar sus vidas encerradas en esta prisión? ¿Cometieron algún crimen? ¿Acaso fueron juzgadas o sentenciadas?"

 

La postura de la reina hubiera sido radicalmente opuesta de no llevar 21 años exiliados en Ratnagiri.

En el caso de Dolly, esposa de Rajkumar y madre de dos hijos, Neel y Dani, el cambio en su manera de ser parece desmedido. La enfermedad de uno de ellos la conduce lentamente a un aislamiento que se irá intensificando con el paso de los años hasta que dejamos de reconocerla. Dolly verá pasar la vida desde sus aposentos. Los bombardeos de la Segunda Guerra Mundial la despiertan de su incomprensible letargo. La muerte de su hijo mayor Neel, la debilidad de su nuera y la responsabilidad de cuidar a su nieta en pleno éxodo de Burma tras el bombardeo de Rangoon, parecen devolverla de nuevo a la vida. Perderemos definitivamente su rastro cuando, años más tarde, desaparece en busca de su hijo para terminar ingresando en un centro budista.

El trato que otorga el autor a los personajes femeninos no parece neutral, más bien extremista. O muy fuertes o muy débiles. Manju, la nuera de Dolly, sucumbe, no puede aceptar la inesperada muerte de su marido y ni siquiera su hija recién nacida le devuelve las ganas de vivir. Se suicidará tras atrevesar a pie junto a sus suegros las montañas de Burma para llegar a la India, huyendo de los japoneses.

El personaje de Uma, la viuda del recaudador inglés de Ratnagiri, también resulta extremista por las razones opuestas. Tras la muerte de su marido, se transforma en una nueva mujer, que viaja y se compromete politicamente con lo que considera debería ser la justicia social. Uma vive una temporada en Estados Unidos y retorna a la India con el propósito de convencer a los militares hindúes de que su trabajo es opuesto a los intereses de su pueblo. Más tarde se alía con el pacifismo de Ghandi, por cuya causa pasará algunos meses en prisión. A pesar de manifestar su discrepancia en todos los ámbitos con Rajkumar, las ironías de la vida acaban uniéndolos. En una magistral vuelta de tuerca, tras una enemistad labrada y manifiesta a lo largo de los años, asistimos sorprendidos, una vez desaparecida Dolly, a una noche tal vez de amor o de ternura, con las dentaduras postizas de ambos compartiendo vaso.

Bella, la nieta de Rajkumar, el bebé que acarrearon en su precipitada huida de Burma será testigo de esta escena y según constatamos en las últimas páginas, la narradora de esta apasionante historia.

Ghosh ha escrito una obra maestra de dimensiones épicas que servirá de referencia a las generaciones futuras de la barbarie de la guerra y quedará por siempre como testimonio de la sabiduría y grandeza humana necesarias para concebir esta obra.

 

The Glass Palace

Review by Victoria Fernandez Cuesta

 

 

There are many masterpieces in the genre known as the historical novel, and The Glass Palace may certainly  be among them. The author, Amitav Ghosh, a native of Calcutta, situates his characters in a specific time and place, thus giving the reader an extremely precise account of twentieth-century South Asian history.

 

The narrative's didactic intention is barely perceptible, for it is articulated in a subtle manner through its graceful and careful style. The text depicts a multitude of events, personal and political, individual and collective which maintains the reader on edge until the last page, as if she/he were reading an adventure novel. However, in this case, the events constitute a tragic historical reality.

 

One of the least noticed but most practical functions of the book review is to inform an audience who may not even read the text. In this particular case, I must warn the reader that the commentary which follows probably will not be very useful, given the enormous quantity of events, characters and situations, impossible to contain in a limited number of pages. It would be  convenient for the reader to be able to situate the action on two "maps": one of the territories through which the characters constantly move, and another of a genealogical nature, given the amount of children, grandchildren, nieces, nephews, spouses, and lovers of various generations which the reader might confuse.

 

The novel may be divided into four sections, skillfully connected by the author. It begins with the fall of the king of Burma in Mandalay in 1885 and his subsequent exile in Ratnagiri. This historical event serves to introduce the first generation of characters and to represent the situation of India and its neighbors towards the end of the nineteenth century. The British Empire exploits the natural resources of these countries, resulting in an incipient industrialization which benefits a small sector of Burmese citizens, such as Rajkumar, the novel's central character.

 

In this initial segment of the novel, we also encounter Uma, the wife of Ratnagiri's British Collector, the district's administrative head

and Saya John, Rajkumar's mentor.

 

 

The lives of these characters and their respective families make up the second segment. Rajkumar marries Dolly, the mos trusted attendant of the King and Queen of Burma and a dear friend of Uma.

 

In the third part, World War II is the catalyst for the ensuing events. Ghosh concentrates on Arjun, a soldier who belongs to the Indian Military Academy. The moral and political conflict with which the Indian soldiers struggle -- they fight on the side of the colonial invaders -- is masterfully described. It is noteworthy that the author's own father was himself one of these officials who fought in the Second World War. Most of the Indian officers seem to suffer from this identity conflict, due to their elite training which isolates them from their compatriots.

 

"What are we? We've learned to dance the tango and we know how to eat roast beef with knife and fork. The truth is that except for he color of our skin most people in India wouldn't recognize us as Indians."

The work concludes in the contemporary era. Dolly and Rajkumar's granddaughter sets out to explore  the last one hundred years of her family's history. To do so, she must find her Uncle Dani. She finds him, now very old, in his photo studio in Rangoon, called the Glass Palace, the novel's title and the home of the King and Queen of Burma. The Glass Palace begins with the luxury of the royal palace and ends with the small modest photo studio. It seems that the author imagines the latter as a representation of the suffering and nobility of the human being, far superior to material wealth and abundance.

 

As Milan Kundera has affirmed, the greatness of a novel consists precisely in showing the complexity of every situation, always affirming that things are not what they seem. Ghosh constantly insists on the various perspectives which one event (be it personal or historical) can engender. Truth is always elusive, impossible to reach because it is constituted by a myriad possibilities, like the infinite reflections of a prism.

 

The other essential motif of this magnificent novel is the notion that the passage and the burden of time generate radical transformations in an individual's attitudes and values. The oldest daughter of the Burmese monarchs becomes pregnant by her parents' chauffeur. When the British Collector reproaches the Queen about the scandal the unfortunate event might provoke if it were to become public, she reprimands him:

 

"You have the insolence to come here and speak to us of scandals? There is no scandal in what my daughter has done. The scandal lies in what you have done to us; in the circumstances to which you have reduced us, in our very presence here. What did my daughters ever do, Collector-sahib, that they should have to spend their lives in this prison? Did they commit a crime? Where they tried or sentenced?"

 

The Queen's position would have been quite the contrary if she had not been exiled in Ratnagiri for twenty-one years.

 

In the case of Dolly, Rajkumar's wife and the mother of Neel and Dani, the change in her character  seems a bit excessive.  

 

The illness of her son Dani slowly leads her to withdraw from the world. This will intensify over the years until she becomes unrecognizable. Dolly vaguely percieves the outside world from the shelter of her chambers. The bombings announcing World War II finally awaken her from her lethargy. 

The death of Neel (her oldest child) and the burden of having to care for her grandchild during the escape from Burma after the bombing of Rangoon seem to bring her back to life. Years later she disappears without a trace when she sets out in search of her son Dani..

 

 

The author's treatment of the female characters is never neutral, but rather dichotomous: they are either extremely strong or extremely weak. Manju (Dolly's daughter-in-law) also gives up on life: she cannot accept her husband's unexpected death and not even her newborn daughter brings her back to life. Manju commits suicide after traversing the mountains of Burma on foot with her in-laws in order to reach India after the Japanese invasion.

 

Uma, the widow of the Ratnagiri's Collector also seems to develop in a rather extreme, at times inexplicable fashion. After her husband's death, she is transformed into a new woman, who travels and becomes politically engaged with her particular notion of social justice. Uma lives in the United States for a brief period and returns to India in order to convince the Indian Military that their work is profoundly against the interests of the people. She later aligns herself with Ghandi's pacifism, which leads her to spend time in prison. In spite of manifesting her discrepancy in all areas with Rajkumar, life, with all its ironies and inexplicable logic, finally unites them. In a masterful turn of the screw, after a long and cultivated enmity, once Dolly disappears, the reader is surprised to find Uma's and Rajkumar's dentures sharing a glass, after a night together, perhaps a night of love, or perhaps one born of tenderness.

 

Rajkumar's granddaughter, the baby that he and Dolly

brought with them during their sudden escape from Burma, will be a witness of this night and, as we discover in the final pages, turns out to be the narrator of this fascinating tale.

 

Ghosh has written a masterpiece of epic dimensions which will be a point of reference to future generations regarding the barbarity of war and will live on as a testament to the wisdom and human greatness behind this great work.

 

Steve CannonTribes