"Oracle Night" by Paul Auster

Henry Holt and Company,LLC 2003 243 pgs.

 

Review by Victoria Fernandez Cuesta

 

Cada vez que Paul Auster publica un nuevo libro, sus seguidores del mundo entero nos apresuramos a adquirirlo, ansiosos por descubrir cómo nos sorprenderá en cada nueva ocasión.  Pertenezco a ese grupo desde que devoré su Trilogía de Nueva York a primeros de los años 80.

 Tengo que reconocer, que no siempre mis altas expectivas se vieron colmadas. Timbuktu o Mr. Vertigo carecían, desde mi  punto de vista, de la intensidad a la que nos tenía acostumbrados. El libro de las ilusiones, su obra  inmediatamente anterior a la que hoy nos ocupa, demostró con creces su calidad artística y restauró nuestra confianza en este gran escritor. Con dicha novela Auster consiguió aumentar considerablemente su  audiencia  y al mismo tiempo crear una obra maestra, fruto de  la combinación perfecta entre inteligencia e imaginación. Oracle Night no es un libro amable, falta a las reglas elementales de cortesía con el lector. Digo esto por varios motivos:  En primer lugar, no estamos acostumbrados a que nos abrumen con historias infinitas que se entrelazan o desdoblan entre sí en un juego maestro de ingenio y poderío como sólo Auster puede hacerlo, y que obligan al lector a recapitular . En segundo lugar, la narración que tal vez ingenuamente pensamos va a desarrollarse a lo largo de la obra, no termina , o lo hace de manera abrupta ,y nos quedamos sin saber qué les ocurre a los personajes. Por si esto no fuera suficiente, falta añadir la desmesurada utilización de las notas a pie de página, donde Auster desarrolla las historias que esboza en el texto principal.

Sidney Orr, escritor convaleciente de una larga y peligrosa enfermedad, retorna a la pluma . El relato que empieza tras largos meses de inactividad va viento en popa hasta que no puede escribir una sola palabra más.  Mientras su protagonista queda encerrado sin posibilidad alguna de escapatoria, la vida de Sidney Orr toma un giro inesperado a partir de una serie de acontecimientos impredecibles que le abocan al borde del abismo.

El elemento  sorpresa permanece constante en toda la obra de Auster, sin embargo su prosa nunca es casual. En Oracle Night los terribles acontecimientos que suceden en la vida real del escritor protagonista se hallan sutilmente relacionados con la  historia que éste escribe. Cuestiona el autor de este modo hasta qué punto la realidad y la ficción no conforman un todo inseparable. El azar gobierna nuestras vidas y, en ese maravilloso infinito de la posibilidad radica, a pesar de los pesares, la aventura de vivir. Este descubrimiento conforta a Sidney Orr y sirve de conclusión al libro:

"I had my face in my hands and was sobbing my guts out. I don’t know how long I carried on like that, but even as the tears poured out of me, I was happy,happier to be alive than I had ever been before. It was a happiness beyond consolation,beyond misery,beyond all the ugliness and beauty of the world." (pg.243)

 

"Sostenía mi rostro con las manos y sollozaba. No se cuanto tiempo permanecí así, pero aunque las lágrimas continuaban brotando, era feliz. Más feliz, de lo que nunca  antes me había sentido, debido al simple hecho de  existir. Una felicidad más allá del consuelo y de la miseria, por encima de todo el horror y la belleza de este mundo."   (pg.243)

 

 

 

Dada la vasta cultura de Auster-firmemente anclada en la tradición intelectual europea- y la absoluta originalidad de su obra, resulta difícil  encontrarle afinidad alguna con otros  escritores.  El New York Times mencionaba  a Borges en la crítica que dedicó a "Oracle Night".  Ambos  comparten la desmesura en el arte de contar y  diluyen la linea divisoria entre sueño o realidad. Sin embargo  estos valores corresponden asimismo a Cervantes.

Siguiendo el ejemplo de la literatura española y latinoamericana, el autor ha querido medir en esta novela su capacidad de fabulación y ha triunfado en el empeño.   Es una obra escrita con una libertad de espíritu admirable, cualidad exclusiva de los grandes artistas. No se la pierdan.

Steve CannonTribes