Poética para un infortunio

reseña por Daniel Torres en Lourdes Vásquez reciente libro "Tres Relatos y Un Infortunio"

“Estoy cerca de la puerta. Presiento que cada pisada marca el final de mis días. Detengo el paso en el dintel”. “La gente es propensa a toda clase de accidentes”. “A Guille le falleció una pierna”.

Estas tres oraciones, que sirven de epígrafe a esta reseña, son las oraciones iniciales de los tres cuentos que aparecen en el nuevo libro de la puertorriqueña Lourdes Vázquez, titulado Tres relatos y un infortunio, publicado en la serie “Semillas de Eva”, de la editorial de la Fundación Ross en Rosario, Argentina. El propósito de esta serie es editar pequeños libritos, de 18 por 9 centímetros, para vender, además de en librerías, en puestos de revistas, farmacias, supermercados, etc., dentro de Argentina. Lourdes Vázquez es la primera extranjera que publica en esta serie, siendo todas las demás escritoras de Argentina. En cada una de estas sorprendentes historias aparece el desastre, el infortunio, el accidente, la muerte, el dolor, la desgracia, como leimotiv de las acciones de los personajes. En “La habitación”, el primer cuento que abre la brevísima colección, se narra la vida de una hija que vuelve al Caribe desde Galicia para cuidar de sus padres envejecientes. “Accidentes”, el segundo cuento, habla de las anécdotas que cuenta Malena, una señora que limpia apartamentos, sobre los habitantes de una comunidad donde vive la narradora del relato. El último cuento, “Memoria de Guille” es casi un poema sobre un personaje fascinante, el típico viejito achacoso que descubre los límites de su cuerpo, lo que no invalida para nada su proclividad al deseo: “Guille, en la soltura de su vejez y a pleno día, quedaba quieto debajo de cualquier palo de jobos y entre el claroscuro de las ramas repentinamente surgían senos de hembras de diversas formas y color. Tanto seno le excitaba la memoria y alteraba la razón y la paz del día…” Lourdes Vázquez es conocida por su poesía y su narrativa, la que le valió el prestigioso Premio Juan Rulfo de cuento (Francia) en el 2002. Su literatura tiene un centro solar: la problemática de la mujer contemporánea en sus relaciones con la familia tradicional que ha querido siempre alienar la identidad femenina al espacio privado de la casa. Vázquez crea, a través de su escritura, mujeres reales y fuertes que cuestionan estas artimañas que el patriarcado ha querido tenderle siempre a lo femenino. “La habitación”, el primer cuento de Tres relatos y un infortunio, aborda la tensión cultural entre madres e hijas. La mirada que nos ofrece la narradora hacia la relación tensa que una hija tiene con su madre envejeciente es reveladora. El lenguaje delata esta tensión: “¿De dónde sale la fortaleza física de este esqueleto?”. La narradora protagonista nos pinta una imagen de la madre que va más allá de las visiones idealistas que tenemos del concepto de la maternidad. Aquí “el esqueleto” es la madre de la protagonista, y mantiene su autoridad matriarcal ante la visita de una hija ilegítima de su esposo. La crítica a la costumbre nada ortodoxa del macho caribeño que tiene hijos fuera del matrimonio humillando a su esposa ante la sociedad es mordaz. O así lo entiende la madre cuando dice: “…en esta familia las únicas hijas que existen son las mías”, afirmando su lugar de esposa legítima en el orden de las cosas. Para la hija, sin embargo, es la negación de conocer a otra hermana habida fuera del matrimonio. El rasgo que más destaca de este cuento es la distancia que toma la narradora protagonista al alejarse de la familia, y al optar por “construir mi mitología, para poder dar a mis hijos la esperma de donde puedan agarrarse”. Ella no será una madre castradora como la suya, sino que construirá su propia “mitología” más allá del seno materno y le dará a su prole esa “esperma” de la que “puedan agarrarse” para pisar firme. “Accidentes” es un relato en el que se instala el rumor como protagonista. Malena nos cuenta, a través de la voz de la narradora, las historias de las personas que viven en un edificio de apartamentos que la misma Malena limpia, y al hacerlo, tiene un acceso ilimitado a la intimidad de sus ocupantes: “Malena me contó más tarde que le preguntó al viudo, qué va a hacer con la ropa de la difunta y el viudo respondió, ‘no sé’”. La diégesis o la narración se da de manera oblicua: de Malena, a la narradora, a nosotros: “No era muy fashionista la profe, me dijo Malena. ¡Qué buen corazón tienes Malena!, le contesté”. En este pasaje vemos el comentario de la narradora acerca de Malena y las palabras mismas de ella así como el comentario dirigido a los lectores por parte de la narradora. Todo un circuito de diégesis o narración que comienza con la primera mención del personaje en el cuento: “Todo esto me lo contó Malena mientras limpiaba mi apartamento”. Aquí Lourdes Vázquez se acerca a esa comunidad de mujeres que hablan entre sí y comentan la vida o los “accidentes” de los otros, acorde con el título del cuento en cuestión. Hasta que Malena desaparece con una sola nota: “No haga preguntas sobre mi paradero. Que sirva ésta para despedirme. He sufrido un grave accidente”. El desconcierto de la narradora protagonista la lleva a reflexionar sobre esta poética del infortunio que aquí nos ocupa: “Miré por la ventana, la gente caminaba con paso rápido y ojos de sospecha como temiendo una desgracia”. “Memoria de Guille” en su brevedad y su efectividad es tal vez el cuento mejor logrado de la serie, no sólo por la ternura con que Lourdes Vázquez construye el personaje desde la dedicatoria (“Ay! Guille, me haces falta”), hasta la caracterización del viejito “dressed to kill” o vestido para matar, a la hora de alistarse para “su visita médica”: “Y ahora, Guille vestido con guayabera y pantalón haciendo juego. Perfumado con Old Spice, ya está listo… Vestido de inglés en expedición geográfica, vestido como un reparador de sillas eléctricas, o como un cowboy el día de su boda. Vestido Guille con gafas de Versace…” Los achaques típicos de los viejitos a cierta edad, lo que recuerda al padre postrado en la cama del primer cuento, “La habitación”, es el paradigma que trabaja Lourdes Vázquez en este breve texto, donde la caracterización de un solo personaje clave, Don Guille, es el orden de la narración. El signo Guille encarna ese infortunio mismo que es la edad y la vejez, pero poetizado aquí por medio de las descripciones del individuo, que pese a la decadencia de su cuerpo enfermo, se viste de guayabera y pantalón “haciendo juego”, a la caribeña, llevando gafas de marca Versace. El título del cuento, “Memoria de Guille”, lo dice todo. Es el recuerdo, la imagen del tiempo detenido en un cuerpo disfrazado, como acaba la historia.

Tres relatos y un infortunio es, pues, la nueva entrega que nos hace Lourdes Vázquez como una filigrana. La edición en libro de bolsillo color naranja es como un folleto de viaje, palabra, narración y poesía, que nos acerca a tres historias sostenidas sobre el hilo fatídico del infortunio y su poética.

Daniel Torres*

· Spanish and Latin American Studies Professor at Ohio University. · Lourdes Vázquez latest are Cibeles que sueña= Cybele, As She Dreams, Artist Book by Yarisa Colón Torres; the anthology Cuando narradoras latinoamericanas narran en los Estados Unidos (Ross, 2009) and the script: A Porcelain Doll with Violet Eyes Staring into Space=Una muñeca de cerámica con ojos violetas (Wheelhouse, 2009).

Steve CannonTribes